Hola Paula,
Me parece un proyecto muy potente por cómo parte de una experiencia personal real para trasladarla a una dimensión colectiva, sin recurrir a una narración literal ni documental. La elección de la melfa, la arena y el tiempo detenido construye un estado de espera que se percibe de forma física y emocional.
Como posible línea a explorar, quizá podrías plantearte introducir alguna fotografía o fragmento de vídeo del niño saharaui con el que conviviste durante esos años, no tanto como testimonio directo?. Esto podría reforzar el vínculo personal desde el que nace la obra y hacer aún más visible que esta espera colectiva tiene un origen concreto y vivido, sin convertirlo en un relato biográfico explícito.
El trabajo puede ponerse en diálogo con Bill Viola, especialmente por el uso del tiempo ralentizado y la repetición como herramientas para generar estados de contemplación y espera,
Me parece un trabajo muy interesante y espero poder ver pronto, ánimos
Astrid
muchas gracias por tu lectura y por el feedback, me alegra mucho que el proyecto se entienda desde esa dimensión física y emocional de la espera.
Lo que planteas sobre introducir una imagen del niño o de una experiencia concreta me parece muy interesante, y de hecho fue algo que me cuestioné al inicio del proceso. Finalmente decidí no incorporar imágenes biográficas directas porque me interesaba que la experiencia personal funcionara más como un punto de partida invisible y no como un elemento identificable dentro de la instalación. Me preocupaba que la presencia de un rostro o una historia concreta desplazara la atención hacia lo testimonial o lo narrativo, cuando la intención era insistir en la espera como una condición colectiva y estructural, más que como un recuerdo individual.
Aun así, tu comentario me parece muy pertinente y me sirve para seguir pensando hasta qué punto lo personal puede estar presente sin volverse explícito, y cómo ese equilibrio afecta a la lectura de la obra.
Gracias también por la referencia a Bill Viola, que efectivamente ha sido un referente importante en la obra.
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Este es un espacio de trabajo personal de un/a estudiante de la Universitat Oberta de Catalunya. Cualquier contenido publicado en este espacio es responsabilidad de su autor/a.
Hola Paula,
Me parece un proyecto muy potente por cómo parte de una experiencia personal real para trasladarla a una dimensión colectiva, sin recurrir a una narración literal ni documental. La elección de la melfa, la arena y el tiempo detenido construye un estado de espera que se percibe de forma física y emocional.
Como posible línea a explorar, quizá podrías plantearte introducir alguna fotografía o fragmento de vídeo del niño saharaui con el que conviviste durante esos años, no tanto como testimonio directo?. Esto podría reforzar el vínculo personal desde el que nace la obra y hacer aún más visible que esta espera colectiva tiene un origen concreto y vivido, sin convertirlo en un relato biográfico explícito.
El trabajo puede ponerse en diálogo con Bill Viola, especialmente por el uso del tiempo ralentizado y la repetición como herramientas para generar estados de contemplación y espera,
Me parece un trabajo muy interesante y espero poder ver pronto, ánimos
Astrid
Hola Astrid,
muchas gracias por tu lectura y por el feedback, me alegra mucho que el proyecto se entienda desde esa dimensión física y emocional de la espera.
Lo que planteas sobre introducir una imagen del niño o de una experiencia concreta me parece muy interesante, y de hecho fue algo que me cuestioné al inicio del proceso. Finalmente decidí no incorporar imágenes biográficas directas porque me interesaba que la experiencia personal funcionara más como un punto de partida invisible y no como un elemento identificable dentro de la instalación. Me preocupaba que la presencia de un rostro o una historia concreta desplazara la atención hacia lo testimonial o lo narrativo, cuando la intención era insistir en la espera como una condición colectiva y estructural, más que como un recuerdo individual.
Aun así, tu comentario me parece muy pertinente y me sirve para seguir pensando hasta qué punto lo personal puede estar presente sin volverse explícito, y cómo ese equilibrio afecta a la lectura de la obra.
Gracias también por la referencia a Bill Viola, que efectivamente ha sido un referente importante en la obra.
Gracias de nuevo por el ánimo y por el diálogo,
un abrazo
Paula