Debate1en Proceso proyecto video escultura

  1. Adriana Rojo Cabrera says:

    Hola Mariló:

    He visto una muestra de trabajos del artista canadiense Owen Eric Wood, que proyecta imágenes sobre sí mismo (aunque a veces utiliza una escultura de sí mismo), y quería compartirla contigo porque me ha parecido interesante (tiene un trabajo en una casa, se ve su imagen «deambulando» por ella, como habitándola, por ejemplo). Explica que: «I experiment with a new process of video production that uses the video projector as a creative tool for image making instead of merely a device for presenting images. I record my face, for example, and project the video image on to my face like a mask; I record this effect; then I project this image on to my face and record; I repeat this process to create images where the same subject is layered on top of itself again and again».

    Creo que tienes tu proyecto ya bastante encaminado y para estos experimentos se necesita tiempo, pero te comparto un vídeo en el que presenta varios trabajos por si acaso te aporta alguna idea: https://www.youtube.com/watch?v=ymR3g4eQ0Pw

    Un saludo

Debate2en COMENTARIOS POR PARES PR4

  1. Inmaculada Sánchez Macías says:

    Hola Miguel Ángel! Quiero proponerte sobre todo, en principio, referentes que sumen a tu trabajo, una base teórica. El planteamiento de tu videoinstalación parte de una base conceptual muy sólida: la identidad entendida no como una esencia fija, sino como un proceso condicionado por la repetición, el contexto social y la experiencia. La frase “no soy el cuerpo, no soy la mente”, presente tanto en tradiciones orientales (budismo, hinduismo, taoísmo) como en corrientes occidentales contemporáneas, funciona aquí como eje vertebrador que articula imagen, tiempo y materia.
    Uno de los aspectos más interesantes del proyecto es la tensión entre lo estático y lo dinámico. El retrato dibujado —tradicionalmente asociado a la fijación de una identidad, a la captura de un “yo” estable— entra en fricción con la imagen proyectada en movimiento. Esta estrategia conecta directamente con prácticas artísticas como las de William Kentridge, donde el dibujo, al ser filmado y animado, deja de ser una imagen cerrada para convertirse en un proceso temporal, inestable y político. En tu caso, la proyección de rostros superpuestos activa el retrato como un espacio de inscripción, más que como una representación definitiva del sujeto.
    La superposición de varios rostros proyectados sobre una misma base remite también al trabajo de Tony Oursler, especialmente en sus instalaciones donde el rostro proyectado desborda el soporte físico y se fragmenta, cuestionando la idea de una identidad unitaria. Aquí, la repetición de gestos, expresiones y la formulación del texto refuerzan la noción de que el yo es una acumulación de capas aprendidas, no una voz original.
    En relación con el uso del propio rostro y el de otra persona, se abre una línea de lectura muy fértil: la identidad no solo como construcción individual, sino como algo relacional y compartido. Este planteamiento dialoga con la obra de Gillan Wearing, donde el uso de máscaras y rostros ajenos pone en crisis la autorrepresentación y revela cómo el sujeto se construye desde lo social. El hecho de que los gestos puedan ser observados lentamente, mediante la dilatación del tiempo, permite al espectador reconocer patrones comunes y desmontar la idea de una singularidad absoluta.
    Respecto al espacio expositivo, la decisión de situar el retrato en un rincón —activando las diagonales— resulta acertada, ya que refuerza la sensación de focalización y recogimiento, casi como un lugar de introspección. En este sentido, el boceto 4, que integra los dispositivos técnicos (proyector, ordenador, cables), aporta una lectura muy contemporánea: lejos de ocultar el mecanismo, lo expone como parte del discurso. Esta estrategia recuerda a prácticas del arte conceptual y postminimalista donde el dispositivo no se disimula, sino que se convierte en un agente visible del sentido, como ocurre en ciertas instalaciones de Dan Graham o en el videoarte expandido de Peter Campus.
    La idea de manipular la velocidad del vídeo es especialmente pertinente. La ralentización del gesto permite una observación casi analítica del proceso de construcción identitaria, algo que conecta con artistas como Bill Viola, para quien el tiempo expandido no es solo un recurso estético, sino una herramienta de conocimiento. Tal como apunta Milagros Grau, alternar ritmos podría enriquecer la experiencia, generando contrastes entre automatismo y conciencia, entre repetición mecánica y momento reflexivo.
    En conjunto, todo tu proyecto plantea con acierto una videoinstalación que no ilustra una idea, sino que la encarna: la identidad como algo mutable, condicionado y nunca completamente aprehensible. El siguiente paso podría consistir en afinar aún más la relación entre texto, gesto y tiempo, para que ninguno funcione como mera explicación del otro, sino como capas que se tensionan mutuamente.
    Como trabajo en proceso, presenta una dirección clara, coherente y conceptualmente bien fundamentada, con un uso del dibujo expandido y el vídeo que dialoga de forma directa con prácticas consolidadas del arte contemporáneo. Con pequeños ajustes formales y pruebas espaciales, tiene un gran potencial para convertirse en una obra de fuerte carga reflexiva y sensorial. Me parece un buen trabajo, enhorabuena!
    Un saludo,

  2. Astrid Pi Laib says:

    Hola Miguel Ángel,
    Me parece muy interesante tu presentación. Esta construcción de imágenes, formada por capas, nos hace ver que la identidad no es algo estático, sino que el propio devenir de la vida nos va transformando continuamente.
    Podrías plantearte la superposición de diferentes imágenes que representen cómo puede sentirse una misma persona —alegre, triste, enfadada, etc.— mostrando así los cambios emocionales que atravesamos a lo largo del tiempo. También podrías enfocarlo desde una perspectiva de identidad de género, donde las personas se expresan, luchan o se manifiestan según cómo se sienten, desean o pueden hacerlo dentro de un contexto social determinado.
    En este sentido, el trabajo puede ponerse en relación con Nam June Paik, quien integra la tecnología no solo como un medio, sino como una parte visible y activa del discurso, evidenciando que tanto la imagen como la identidad están mediadas por dispositivos y sistemas, algo muy cercano a lo que tú planteas.
    La presencia explícita de los aparatos de proyección refuerza esta idea y evita una lectura ilusoria de la obra, subrayando el carácter construido del sujeto.
    Espero con ganas ver tu trabajo finalizado, ánimos,
    Astrid

Debate2en Proceso de la Práctica Final

  1. Mónica Méndez González says:

    Hola de nuevo, Nuria.

    He visto ahora las preguntas que planteabas y quería añadir un apunte.

    Respecto al control de las sombras, quizás no sean un problema a eliminar del todo necesariamente. Creo que, siempre que no anulen completamente la proyección, la aparición de sombras del cuerpo del espectador podría incorporarse al sentido de la pieza y reforzar esa tensión entre imagen y materia que ya estás trabajando. Delimitar un perímetro puede ser útil a nivel técnico, pero también dejar cierto margen a la interferencia corporal puede enriquecer la experiencia.

    En cuanto a la sincronización, quizás no sea imprescindible un ajuste totalmente preciso si lo que buscas es transmitir una sensación de tiempo mecánico y repetitivo. Pequeñas asincronías entre los proyectores podrían reforzar la idea de bucle y desgaste temporal, más que una sincronía perfecta ¿Qué te parece?

    Por cierto, me resulta divertido encontrar ciertos paralelismos formales entre tu proyecto y el mío, especialmente en el uso del cuadrado y del metrónomo como estructura temporal, aunque conceptualmente trabajemos desde lugares distintos. Me parece interesante cómo un mismo recurso puede activar experiencias muy diferentes.

    Ánimo con la recta final.

    Un saludo.

    1. Nuria Carrasquilla Garcia says:

      Hola de nuevo, Mónica:
      Te agradezco que vuelvas sobre estos puntos, porque tocas la fibra de lo que me ha tenido dándole vueltas al montaje final.
      Sobre la asincronía, tienes razón: una precisión “quirúrgica” podría restarle esa capa de “desgaste” que busco. He pensado que mantendré la luz del proyector alterno encendida, aunque no emita imagen, creando un “vacío lumínico” que busque desorientar al espectador. Creo que esto, sumada a la presencia de esa luz residual ambiental, puede acentuar el concepto de tiempo mecánico y agotamiento.
      Respecto a las sombras, como he comentado a Paula, voy a dejar un perímetro que no entorpezca el haz de luz del proyector, pero que no cohíba el movimiento del visitante. De esta forma preservo la videoescultura y el hecho de que el espectador no se encuentre en una sala/habitación oscura sin sentido.
      Y qué curiosa la coincidencia con el metrónomo y el cuadrado, sí. Al final, los recursos formales son solo el vehículo, pero es genial ver cómo resuenan entre proyectos, las sensibilidades y la visión de cada una.
      Muchas gracias por volver a pasarte y por estas reflexiones, ¡me ayudan mucho!
      Nuria

Debate1en TRABAJO EN PROCESO: TIERRA HERIDA

  1. Estefania Hormigo Mata says:

    Hola Inmaculada,

    Te felicito porque  tienes super desarrollado y justificado el proyecto a nivel conceptual, ha sido muy enriquecedor ver tanto tu propuesta como los referentes que tienes, lo único que me planteo y por lo que he leído tú también, es si tiene sentido crear una obra que se diferencie según el público al que va dirigido, es decir no crees que podría aunar tu idea para que  tenga un público más amplio. Creo que es importante saber hacer un trabajo que llegue a todo el mundo de alguna manera, sin pensar en una especie de público ideal o predefinido, si no fiándote más de tu propio insitinto. Y por otro lado creo también que lo enriquecedor del proyecto sería tanto aunar al público universitario como a la comunidad rural, y más en un caso como este de activismo ecológico por llamarlo de alguna manera, ambos grupos tienen mucho que aprender entre sí y podría generarse unas sinergías muy interesantes.

    Un saludo, nos vamos leyendo

Debate1en Pr 4. Videoinstalación

  1. Astrid Pi Laib says:

    Hola Paula,
    Me parece un proyecto muy potente por cómo parte de una experiencia personal real para trasladarla a una dimensión colectiva, sin recurrir a una narración literal ni documental. La elección de la melfa, la arena y el tiempo detenido construye un estado de espera que se percibe de forma física y emocional.
    Como posible línea a explorar, quizá podrías plantearte introducir alguna fotografía o fragmento de vídeo del niño saharaui con el que conviviste durante esos años, no tanto como testimonio directo?. Esto podría reforzar el vínculo personal desde el que nace la obra y hacer aún más visible que esta espera colectiva tiene un origen concreto y vivido, sin convertirlo en un relato biográfico explícito.
    El trabajo puede ponerse en diálogo con Bill Viola, especialmente por el uso del tiempo ralentizado y la repetición como herramientas para generar estados de contemplación y espera,
    Me parece un trabajo muy interesante y espero poder ver pronto, ánimos
    Astrid